OBJETIVOS
DE VENTA
En una fuerza de ventas bien manejada y productiva
se debe especificar objetivos para el esfuerzo global, para
las regiones (si la fuerza está organizada de manera
geográfica) y para cada individuo.
Los agentes de ventas tienen derecho a conocer qué
nivel de desempeño y productividad se espera de ellos.
El logro de objetivos no sólo representa una herramienta
para la medición de resultados, también ofrece
un estímulo motivacional muy poderoso para quien se
desempeña en el nivel individual. Por tanto, la práctica
que algunos gerentes de ventas se permiten en el sentido de
establecer objetivos enormes y no viables para sus agentes
de ventas, a fin de tenerlos de puntillas, no es una estrategia
muy productiva.
El peligro de esta estrategia tiene dos vertientes: los agentes
de ventas se quedan desmotivados por completo cuando observan
que son incapaces de lograr sus metas a pesar de un trabajo
dedicado; incluso es más grave el hecho de que los
planes de la compañía entren en un total desarreglo
luego de publicar presupuestos de ventas inflados.
Al definir los objetivos de la fuerza de ventas, es necesario
recordar que deben cumplirse tres condiciones principales
si se pretende un estándar de desempeño efectivo:
Mensurabilidad: lo ideal es que
los agentes de ventas sean capaces de finalizar un día
de trabajo y evaluar su propio nivel de logro de acuerdo con
los estándares que les fueron asignados. De este modo,
si se especifican los objetivos en términos de las
unidades vendidas, puede determinarse con sencillez si se
cumplió con la cuota del día o de la semana,
según la naturaleza del negocio.
Relevancia: los objetivos asignados
a los agentes de ventas deben ser relevantes y apropiados
para su trabajo. Si venden aeroplanos, el número de
llamadas por día es un estándar por completo
irrelevante del desempeño. El primer principio del
manejo efectivo de ventas es identificar y definir los factores
de éxito más relevantes de la tarea de ventas.
Ser relevante y no mensurable es tan malo como ser mensurable
y no relevante. Ambas condiciones deben considerarse y cumplirse.
Justeza: en una organización
que busque conducir sus asuntos de una manera decente y colaborativa,
es importante que los objetivos dados a miembros individuales
del equipo sean justos y factibles de obtener por gente bien
capacitada y dedicada. Donde estos objetivos están
mal enunciados con relación al desempeño operacional
del área, uno podría duplicarlos, triplicarlos
o cuadruplicarlos.
La falta de justeza a este respecto es sinónimo de
la inexistencia de estándares de desempeño.
Sin embargo, la persona responsable de decidir sobre el conjunto
más adecuado de criterios de desempeño en un
conjunto determinado de circunstancias debe examinar esta
lista e intentar evaluar cada elemento en un dispositivo de
discriminación sencillo que se proporciona del lado
derecho de la forma.
Cualquier elemento que obtenga una calificación alta
(digamos de 3 o 4), luego de una discusión exhaustiva
con todos los involucrados, es probable que deba incorporarse
a los términos de referencia de los agentes de ventas
y de la medición del desempeño del sistema.
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