Como
Elegir un Buen Nombre para su Negocio
Piense en la última vez que puso nombre
a un niño o a una mascota. Dedicó varios días,
o quizá meses, a encontrar el nombre perfecto. Mientras
leía o veía la televisión, anotaba nombres.
Al terminar una película, repasaba los créditos.
Bajo la regadera, repetía los nombres en voz alta para
saber cómo se oían. Se tomó esto en serio
porque sabía que tendría que vivir con su decisión
durante varios años. La elección del nombre
para su empresa o producto es igualmente importante.
Un nombre es fundamental por varias razones.
Es lo primero con lo que un consumidor entra en contacto y,
como todo el mundo sabe, la primera impresión es lo
que cuenta. El nombre es también el atributo más
visible de su empresa o producto. Es la piedra clave de toda
la publicidad, se imprime en todos los accesorios de la compañía
y se evidencia en los empaques. Un buen nombre retrata la
personalidad, destaca entre la multitud y se recuerda.
Aunque, por otra parte, un mal nombre tampoco
es el fin del mundo. Existen muchas empresas y productos con
nombres poco menos que atractivos. Pero uno que resulte difícil
de deletrear, de pronunciar o de recordar necesitará
gastos de publicidad para comunicar y explicar a qué
se dedica la empresa.
Entonces, ¿por dónde se empieza
para elegir el nombre de su nuevo invento o empresa? Los expertos
concuerdan en que el primer paso es hacer una lista de los
nombres de sus competidores. Después, busque en su
lista qué tendencias hay en el ramo. Por ejemplo, las
compañías que ofrecen servicios profesionales
de tipo legal, contable o de publicidad, tienen tras de sí
la larga tradición de utilizar los apellidos de los
fundadores. El nombre que usted quiere debe ser único
y destacar en el conjunto. Los especialistas opinan que no
hay que tratar de ser tan original como para no identificar
el producto. Por ejemplo, un dentífrico llamado Limpia-Todo
sí destaca, pero alejaría a los clientes potenciales
porque no concuerda con los nombres de otras marcas de pasta
dentífrica.
El paso siguiente es decidir el tipo de imagen
que desea proyectar: graciosa, mundana o profesional. Es importante
determinar esto antes de decidir el nombre. Por ejemplo, el
de Yahoo! proyecta a una empresa amigable y moderna, con un
ambiente divertido, exactamente lo que sus dueños deseaban.
Lucent Technologies, en cambio, transmite una compañía
con claridad de pensamiento, pero también es precisamente
la imagen que se esperaba. El nombre que proyecta la imagen
correcta tiene un increíble valor.
Ahora es momento de la lluvia de ideas. El
objetivo: pensar por lo menos en 100 nombres de dónde
elegir. Una buena idea es recurrir a personas creativas, con
una buena dosis de agudeza. Algunos recursos adecuados para
inspirarse son una enciclopedia, los diccionarios y las raíces
griegas y latinas. Una semana basta para tener todos los nombres
y entonces empieza la fase de reducirlos a diez o 12. Hay
que eliminar de inmediato los que sean largos o difíciles
de pronunciar. Después, escríbalos. ¿Son
agradables visualmente? Un nombre que se recuerde debe tener
letras sugerentes, imagíneselas en un tablero o anuncio.
Una vez que la lista de nombres se reduce
a menos de una docena, el paso siguiente es escoger a alguien
que tome la decisión: usted es la persona más
adecuada. Usted es quien tiene el poder del veto final. Es
importante que una sola persona decida el nombre, pues la
experiencia demuestra que los nombres escogidos en grupo acaban
siendo conceptos diluidos.
El responsable de la decisión suele
ser el que tiene la idea más clara de lo que debe representar
el nombre de la compañía o producto. El paso
final es imprimir cada nombre en una página. Procure
que tenga, por lo menos, cinco centímetros de altura
y use una fuente sencilla como una Helvética. Analice
cada nombre, uno por uno; no los presente todos juntos. Y
evite caer en la trampa de preferir alguno sólo porque
le gustó la metodología que lo produjo. Esto
no le importa a su cliente y tampoco deberá importarle
a usted.
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