1. Organizaciones inteligentes:
Son organizaciones inteligentes las que tienen capacidad
de aprender y renovarse continuamente, de adaptarse al cambio
y a la incertidumbre. Son un buen ejemplo de cómo
se deben gestionar las organizaciones en tiempos turbulentos.
La organización inteligente fomenta el cambio y
desarrollo personal y profesional de su gente, se anticipa
a las situaciones cambiantes del entorno, no es reactiva
sino proactiva al cambio. Se cree en el potencial de conocimiento
y capacidad de la persona.
Peter Senge define las organizaciones inteligentes como
espacios "donde las personas continuamente expanden
su capacidad de crear los resultados que verdaderamente
quieren, se nutren nuevas maneras de pensar, se liberan
aspiraciones colectivas y donde las personas aprenden continuamente
a aprender juntas".
2. ¿Cómo se distinguen las organizaciones
inteligentes?
Después de varios años de reingeniería
muchas empresas son hoy más pequeñas, más
ágiles, flexibles y menos jerárquicas, pero
no significa que sean inteligentes. Para ello tienen que
poseer varios aprendizajes:
Aprendizaje individual versus aprendizaje colectivo
El aprendizaje organizacional ocurre en la medida en que
los sistemas y la cultura de la empresa son capaces de tener
ideas y conceptos y transferirlos a los individuos. Es de
un orden muy superior al aprendizaje individual, que se
refiere a al aprendizaje de conocimientos.
Aprendizaje de primer y de segundo orden
El primero se refiere a la mejora de la capacidad de un
individuo o de una organización para lograr sus objetivos
conocidos. El segundo, por el contrario, evalúa la
naturaleza de estos objetivos, pero a la luz de sus creencias,
los valores subyacentes, la cultura total de la organización.
Cultura de riesgos controlados
Es preciso dar valor al clásico sistema de aprendizaje
por ensayo y error. El miedo o terror al error ha impedido
y paralizado mucha actuación posible; lo mejor era
no hacer nada, por miedo al error. Es preciso sin embargo
fomentar una cultura que fomente la toma de riesgos controlados,
que incite a la iniciativa y prueba y no castigue los fracasos.
Una organización inteligente supone un cambio de
mentalidad en todos los niveles, una orientación
hacia una cultura de aprendizaje, que cuestiona continuamente
el statu quo y desarrolla una actitud de búsqueda
y cambio.
Es una nueva organización, que pasa de la estabilidad
al cambio, de la estructura a la flexibilidad, de la responsabilidad
final a la responsabilidad personal, de la eficiencia a
la efectividad, de la espera a la iniciativa individual,
de las ideas contra acciones a la integración de
ambas, de la armonía a la oposición, de la
diferenciación horizontal a la colaboración
horizontal.
3. Cómo convertir su empresa en una organización
inteligente
El seguro de la supervivencia de la empresa de hoy pasa
por convertirla en una organización inteligente.
Ello supone superar tres etapas.
a) Crear un compromiso de aprendizaje dentro de
la organización.
Supone apoyar a todos los niveles este compromiso, incluir
el aprendizaje en la estrategia organizativa, invertir en
aprendizaje, que no se limita a invertir en formación,
evaluar los resultados, etc.
b) Trabajar en la consecución de ideas que
provoquen cambios en la organización
Se trata de producir ideas y cambios (nuevas competencias,
crear equipos interdisciplinares, experimentaciones, etc.)
que adapten a la empresa ante los retos del entorno.
c) Apoyar la generalización de ideas con
impacto
No sólo se deben producir ideas, sino que es preciso
también difundirlas y compartirlas a lo largo de
toda la organización.
4. Conclusiones
El equipo directivo debe tener y comunicar una visión
clara de lo que es una organización inteligente y
apoyar los cambios en la cultura empresarial, en enfoques
sincrónicos en todas las direcciones, dando ejemplo,
que es la mejor fuente de credibilidad de este proceso.